Tuesday, 22 December 2015

LA AVENTURA DE LAS CUATRO AGONÍAS

Breve descripción de la ruta andina chileno-boliviana que me atrevo a denominar: “La aventura de las cuatro agonías” (ver mapa). Podría ser uno de los recorridos en bici más primitivos, inhóspitos y extraordinarios del planeta. Siendo sincero, la experiencia no es apta para cicloturistas con mucha equipación, sino para light-travelers. Si acarreas mucho peso lo pasarás francamente mal. Me atrevería a decir que no es una ruta recomendada siquiera para viajar en bici, sino un desafío en sí mismo donde el sacrificio, la entrega y la paciencia serán tu único acompañamiento junto a la altitud, las rigurosas temperaturas, el indómito viento, y el precario estado del “camino”. De ahí, “las cuatro agonías”. 



Sin embargo, no todas son desalentadoras noticias. Los paisajes son sublimes, de una belleza sobrecogedora; y tendrás que pellizcarte para adivinar si estás despierto o soñando. Flamencos, Llamas y Vicuñas llenarán de vida un territorio hostil e ingrato distinguido por la magia del vacío. Ocasionalmente vacilé si el horizonte que se encontraba frente a mí era un espejismo o simulaba el decorado de una película de Star Wars. Otras veces percibía atónito que exploraba algún cráter del planeta Marte, o imaginaba como al mirar de soslayo, me trasladaba al periodo Jurásico donde Diplodocus, Velociraptors o Tiranosaurios deambulaban en busca de alimento. Es, sin lugar a dudas, uno de los parajes más bellos y abrumadores del globo.

Laguna Colorada


La ruta discurre entre el eje andino de Chile y Bolivia por aproximadamente 1000km off-road de arena y ripio corrugado, o como dicen en esta región, pistas de “calamina” sin señalizar. Lo denominan así porque su forma se asemeja a los tejados ondulados de calamina que se usan en las casas de adobe tradicionales. Es necesario un estado físico integral lo más completo posible. No sólo unas buenas piernas para pedalear y franquear el desnivel. 



La gravedad, la arena y el ripio te absorben con un magnetismo inusitado. Empujas, gritas al vacío, empujas de nuevo, blasfemas, y vuelves a empujar. Por lo que, además de la espalda, los hombros, y los brazos, intervenían músculos que ni siquiera creía que existían en mi cuerpo. Recuerdo limpiar mi cuentaquilómetros de gotas de sudor y arena seca, y observar con estupor que tan sólo había recorrido 5 km en una hora. En ese momento sólo piensas: “esto no es montar en bicicleta”… más tarde, súbitamente, un refresco de energía rescata un escalofrío, y sientes como si la vivencia hirviera a cada latido de tu corazón… entonces, recapacitas, y evocas lo que años de viajes te han enseñado: la vida no florece en el placer, la seguridad y la certidumbre.  


Las temperaturas son desconcertantes, pasando de los 20º de la mañana bajo un sol inflexible en su cometido, a los -15º de la noche. Los contrastes de temperaturas son muy acusados y desgastan tu piel a una velocidad asombrosa. La hidratación es un factor a priorizar. Tus manos empiezan a agrietarse y no es difícil conseguir heridas profundas en casi todos los dedos de las manos, lo que impide que manipules el material adecuadamente, especialmente cuando manejas el combustible de tu hornillo. Me propuse estar sobre la bici al alba, aunque a veces se convertía en una hazaña ilusoria. El frío de la mañana sin la compañía de los rayos del sol desalienta cualquier iniciativa. La mejor época para afrontar esta ruta es la temporada seca, desde Julio hasta mediados de Octubre. También es la más fría. A partir de las 18:00 tu tienda de campaña se convertirá en tu mejor refugio, mas la soledad será la experiencia central del insomnio.

Salar de Uyuni bajo un majestuoso manto de estrellas


Dependiendo de la época, un invicto adversario despertará de noroeste u oeste; su perseverancia a veces se infiltraba furtivamente en mis sueños. Por lo general, comienza a rugir a mediodía, aunque yo lo soporté con desesperación durante tres jornadas desde las 8:30AM. Gente humilde y curiosa, domadores del inclemente hábitat,  me informaron que hay años más ventosos que otros; éste era uno de ellos. Una ingente cantidad de arena es impulsada a los caminos, especialmente los que están flanqueados por cultivos de quínoa. Encontré algún compañero que estaba realizando la ruta completa de sur a norte. O por desconocimiento, o por desafío, disputarle metros al viento en estas condiciones me parece de una osadía que excede del masoquismo.

Salar de Surire



La altitud de la ruta transcurre mayoritariamente por encima de los 4000m (no supera los 4950m). El desnivel acumulado superó los 10.000m positivos, aunque el ascenso es progresivo y tendido; nada que ver con el carrusel de desniveles de la cordillera oriental de Bolivia. A pesar de que a no afecta por igual a todas las personas, es un requisito imprescindible estar aclimatado. La altitud puede matarte y no conviene subestimarla. Las primeras semanas fueron de cambios significativos a nivel fisiológico, experimentando insomnio, dolor de cabeza, ansiedad, vértigos, y deshidratación por la falta de oxígeno.


Otro inconveniente no menos importante que hay que afrontar es el de la comida y el agua. Al ser áreas aisladas y remotas es necesario llevar comida al menos para una semana y agua para un par de días. No hay muchos puntos donde abastecerse, aunque tampoco es un imposible. El objetivo es mantenerse autosuficiente sin tener que mendigar víveres a oriundos y turistas. El agua es el mayor trastorno, y lo que propicia que tu bici se convierta en un armario a la hora de desplazarla. He visto como algunos compañeros demandan comida y agua a turistas que pasan en los jeeps para aliviar el peso de su equipaje. Yo no soy partícipe de esta fórmula, pero que cada uno considere.

Laguna Hedionda


Es muy aconsejable llevar un equipamiento de calidad, especialmente la bicicleta. El camino es tan desgarrador que debido al peso y el precario estado del camino hay muchas probabilidades de seccionar cubiertas o romper componentes como tija, sillín, radios, anclajes, trasportines, perder tornillos, etc. Yo no tuve averías considerables, pero todavía me cuesta creer que mi humilde bicicleta pudiese soportar todo aquello. Aún me sigue mirando con recelo.

Así es a grandes rasgos “la aventura de las cuatro agonías”. Y así es como la recordaré.


Continuará…

3 comments:

  1. Extraordinario. Y qué agrado leer en español. ¿Recordarás los litros de agua en la carga aproximadamente? ¿Cuál es la humilde bicicleta que usas en tu caso? Entendí lo de las agonías, pero me quedé pensando... ¿Por qué 4? Saludos

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    1. Depende del día. En Alota cargué como 10 litros, pero en laguna Hedionda, a 60km, hay un hotel donde podrás cargar agua y dormir. El resto de días no tuve problema, aunque recomendable llevar 4 litros encima. Todo depende de lo que gastes en las comidas, fregar, beber, etc. La bicicleta es muy humilde, como dices. Un hierraco mountainbike de 17 kg que compré en el Corte Inglés hace 12 años. La marca es Boomerang. Es decir, una bici bastante normalita. Pero la trato con mucho respeto. Lleva sobre su estructura un accidente casi mortal en Marruecos, y un bagaje de más de 35.000 km de viajes. Para que luego te digan que necesitas una bici súper-buena para viajar!!!

      Si lees de nuevo verás que las 4 agonías, principalmente son, altitud 4000-4500m, las bajas temperaturas (a veces -15, noche), el viento, y el lamentable estado del camino.

      Espero haberte ayudado

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  2. Me lo encontré en la patagonia jaja espero ver fotos de ese viaje

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